Como mamá quiero formar a mis hijos como personas felices y responsables, sé que está orientación también la tiene el padre, pero es increíble ver que mi estrategia es tan diferente de la del padre.

En mi caso, el papá es una fuente inagotable de energía para el juego y la «recocha»… tienen la habilidad de desarmar y desorganizar una habitación en tiempo récord, pasan de las escondidas a peinar muñecas y luego a montar en bicicleta y finalmente volver a las escondidas en menos de 30 minutos, pero lo mas sorprendente es que la estrategia más efectiva al momento de la comida es hacer que el juego continúe.

Sé que algunos más estrictos dirán que la mesa no es el lugar para jugar, pero sé que muchos coincidirán conmigo frente a la efectividad de abordar una actividad enmarcada en un juego, y si el experto del juego es el papá … pues tendrá que sentarse también el en la mesa para que haga su magia.

Un amigo que asistió recientemente a una charla relacionada con el «juego empresarial» y sus beneficios. Según me comentó, vio en la charla quelas claves para que la gestión por juego son:

1. Refuerzos positivos, motivación y reconocimiento.

2. Calificar positivamente cuando+ aplique.

3. Limitar los mecanismos de salida.

Si aplicamos el juego para tareas cotidianas, ya no hablemos solo del momento de la comida, sino por ejemplo de ordenar la habitación o hacer los deberes del colegio, se empezará a consolidar una nueva relación entre los padres y sus hijos.

Mamás: vamos a aprender de los juguetones papás o por lo menos aprovechar sus habilidades para lograr la felicidad y responsabilidad que queremos en nuestros hijos.